miércoles, 23 de mayo de 2012

Inauguración del ferrocarril Trasandino.

Llegando a Juncalillo

Hace treinta y cuatro años, en 1872, los hermanos Juan y Mateo Clark, concibieron la para entonces atrevida idea de construir un ferrocarril que, salvando la cordillera, uniera las ciudades de Los Andes y Mendoza. Su propósito, al querer realizar una empresa de tanto riesgo, era el de incrementar el comercio entre Valparaíso y las provincias argentinas de San Juan y Mendoza, desvinculando esa zona de la capital federal.

Inauguracion del ferrocarril en Juncal. Comitiva en Río Blanco

Los hermanos Clark iniciaron la campaña, gestionando la concesión necesaria ante los Gobiernos de Chile y la Argentina. Ambos la otorgaron en 1874; pero la de Chile se hizo en condiciones tan graves para los peticionarios, que solo en 1887, a instancias del Presidente Balmaceda, se iniciaron los trabajos del lado chileno, con la esperanza de que más tarde fuera modificada la concesión.
Mientras tanto en la República Argentina había principiado en 1882 la ejecución de la línea, uniendo con sus rieles Buenos Aires y Villa Mercedes.


Tunel frente al sector de Juncal

Adquirieron los hermanos Clark la sección del ferrocarril comprendida entre esta última ciudad y Mendoza y continuaron sus trabajos hasta Uspallata. El año 1890 suspendieron las faenas en ese punto, renovándola después hasta llegar a Zanjón Amarillo. En 1893 los concesionarios entregaron la obra a una compañía inglesa, que la termino hace tres años, faltándole solo tres kilómetros, que se construirán conjuntamente con el gran túnel de la cumbre, cuya longitud será de 3.150 metros.
Por el lado chileno se inicio la construcción el año 1887, y en 1892 era entregada al tráfico una extensión de 27 kilómetros que alcanzaba hasta el Salto del Soldado.


En 1893 los hermanos Clark renovaron ante el Congreso de nuestro país su solicitud de que fuera reformada la concesión. La más gravosa de las clausulas consistía en estimar como utilidad liquida de la Empresa un tanto por ciento de la entrada bruta, debiendo esa ficticia utilidad liquida deducirse del valor de la garantía. En estas condiciones era imposible obtener los capitales necesarios para continuar la ejecución del trasandino. El Congreso no accedió a la petición tal como lo deseaban los hermanos Clark, y estos se vieron obligados a abandonar los trabajos, entregándolos a una Empresa organizada por la casa Crace y Cia., bajo el nombre de Compañía Constructora Trasandina, la cual gestiono infructuosamente hasta 1902, la reforma de la concesión. Esta Compañía tendió los rieles hasta Río Blanco. En 1893 se concedió la construcción total de la obra a la misma Empresa, que concurrió a la petición de propuestas publicas hecha por Ley de ese mismo año.
Estacion de termino del Trasandino. Juncal
La Compañía Constructora Trasandina inauguró el lunes último (12 febrero 1906), la sección comprendida hasta el Juncal, que mide 51 kilómetros.  Asistieron a este acto S.E. el Presidente de la República don Germán Riesco Errázuriz, los Ministros de Justicia, de Guerra y de Hacienda, el Ministro argentino y muchos otros funcionarios invitados por la Empresa.
El viaje de la comitiva oficial se hizo en un tren arreglado especialmente que se detenía en los puntos más bellos del trayecto para que los paseantes admiraran la grandiosidad del paisaje. En el Juncal se ofreció un esplendido almuerzo, durante el cual brindaron: don Adolfo Guerrero, a nombre de la Empresa; el Excmo. Señor Riesco, el Excmo. Señor Anadon y los señores Ministros Pinto Agüero y Fernández.


Faltan al trasandino 20 kilómetros de vías, trece de los cuales de Juncal a Portillo, serán entregados al tráfico dentro de 10 meses.
El túnel de la Cumbre, que se trabaja por ambos lados, quedara concluido y con la línea pronta para la explotación, en el término de tres años. Para entonces quedara realizado por completo el proyecto al cual los hermanos Clark han consagrado casi toda su vida.
Debemos regocijarnos no solo como chilenos, sino también como americanos, de la marcha rápida que llevan esos gigantescos trabajos. Ellos serán, en su género, los más importantes del mundo, después del ferroviario de San Gotardo entre Italia y Suiza.

El Salto del Soldado



Fotografias: Internet y página web     Geovirtual2
Publicación Revista Zig-Zag, 18 de febrero de 1906

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